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LA BITÁCORA

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5 libros que te harán querer recorrer México.

Actualizado: feb 16

Una de las mejores cosas de leer es que puedes viajar sin necesidad de moverte del asiento. Las palabras —si son bien contadas—tienen esa virtud de hacernos vivir historias magníficas o abrirnos el panorama hacia nuevos mundos. Los libros también pueden ser nuestra fuente de inspiración para "aventarnos" a vivir nuevas aventuras o descubrir nuevos paraísos.

A continuación te recomendamos algunos libros que, a través de sus historias, te harán desear recorrer México, incluso cuando algunos destinos ya los conozcas.



Las batallas en el desierto (José Emilio Pacheco)


¿Qué querrás conocer? La colonia Roma

Viaja en el tiempo, específicamente a la Ciudad de México de los años 40, y sigue la historia, aventuras y amoríos de Carlos durante su época de estudiante. Esta novela corta de José Emilio Pacheco te guiará en un tour nostálgico por algunas partes de la ciudad, en especial por el Barrio Mágico de la colonia Roma.


“Miré la avenida Álvaro Obregón y me dije: Voy a guardar intacto el recuerdo de este instante porque todo lo que existe ahora mismo nunca volverá a ser igual. Un día lo veré como la más remota prehistoria. Voy a conservarlo entero porque hoy me enamoré de Mariana”.



Aura (Carlos Fuentes)


¿Qué querrás conocer? Las calles del Centro Histórico de la CDMX

Si cada vez que caminas por el Centro Histórico de la Ciudad de México, te preguntas ¿quién vive en esas casonas viejas? No puedes dejar de leer esta novela corta de Carlos Fuentes, ambientada en la calle de Donceles y con una gran dosis de misterio.


Te sorprenderá imaginar que alguien vive en la calle de Donceles. Siempre has creído que en el viejo centro de la ciudad no vive nadie. Caminas con lentitud, tratando de distinguir el numero 815 en este conglomerado de viejos palacios coloniales convertidos en talleres de reparación, relojerías, tiendas de zapatos y expendios de aguas frescas”.



Pedro Páramo (Juan Rulfo)


¿Qué querrás conocer? Comala

¿Qué mejor manera de entender el “realismo mágico” que desde un Pueblo Mágico? En el poblado colimense de Comala de “clima templado y casas encaladas” y custodiado por el Volcán de Fuego, podrás sentirte justo dentro de la la novela de Juan Rulfo, mientras reflexionas, como el escritor mexicano, sobre temas como la vida, la muerte, la religión y la memoria.


“Hay allí, pasando el puerto de Los Colimotes, la vista muy hermosa de una llanura verde, algo amarilla por el maíz maduro. Desde ese lugar se ve Comala, blanqueando la tierra, iluminándola durante la noche".



Palmeras de la brisa rápida: un viaje a Yucatán (Juan Villoro)


¿Qué querrás conocer? Yucatán

Acompaña a Juan Villoro a conocer sus raíces en esta crónica de viaje que te llevará a recorrer a el sureste mexicano. En este libro cargado de buen humor podrás conocer las maravillas de la cultura yucateca, desde su gastronomía, sus raíces y su gente hasta sus zonas arqueológicas, antiguas haciendas y rincones mágicos.

“La abuela se reconciliaba con Yucatán y con el abuelo por el paladar... La mesa era la zona de armisticio y mi abuela, la orgullosa artífice de esa pax suculenta”.



Como agua para chocolate (Laura Esquivel)


¿Qué querrás conocer? La gastronomía mexicana


Ninguna personas que se diga amante de la gastronomía puede dejar de leer esta novela que emplea el realismo mágico para transportarte a un México de principios de siglo XX lleno de acontecimientos sobrenaturales y sobre todo deliciosa comida. En esta historia conocerás a Tita y su familia, sus amores y su relación con la cocina, así como las recetas tradicionales de la época.

Después de leer este libro entenderás el poder que la comida tiene sobre las emociones humanas y querrás probar todas las delicias de México.

“Pedro, tratando de ayudarla a salir adelante (a Tita), pensó que sería un buen cumplido llevarle un ramo de rosas… Mamá Elena, con sólo una mirada, le ordenó a Tita salir de la sala y deshacerse de las rosas. Tita apretaba las rosas con tal fuerza contra su pecho que, cuando llegó a la cocina, las rosas, que en un principio eran de color rosado, ya se habían vuelto rojas por la sangre de las manos y el pecho… Lo único que tenía en ese momento eran codornices, así que decidió alterar ligeramente la receta, con tal de utilizar las flores. …Tal parecía que en un extraño fenómeno de alquimia su ser se había disuelto en la salsa de las rosas, en el cuerpo de las codornices, en el vino y en cada uno de los olores de la comida”.

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